Llanura y superficialidad: la etimología de "chairo"

Meme del chairo

El Diccionario del Español de México (DEM) define "chairo" como la "persona que defiende causas sociales y políticas en contra de las ideologías de la derecha, pero a la que se atribuye falta de compromiso verdadero con lo que dice defender". En España, su equivalente podría ser "pijiprogre".

Su etimología es interesante, y sin duda va muy acorde con la segunda acepción que le otorga el DEM al término: "persona que se autosatisface con sus actitudes". "Chairo" vendría a significar "pajero" a este lado del charco, del mismo modo que "hacerse una chaira" significa "hacerse una paja, masturbarse". No sorprende que la chaira también sea un modo coloquial de referirse al pene.

Originalmente en español, "chaira" se refiere al cilindro de acero utilizado por los carniceros para afilar sus cuchillos. La asociación jocosa con el miembro viril y su solazante toque de zambomba queda más que cristalina si pensamos en la forma del objeto y en la acción de frotamiento que le acompaña. Sus raíces, sin embargo, hay que buscarlas algo más atrás en el tiempo.

Chaira, herramienta para afilar

Existe un proceso en la evolución de muchas lenguas romances que afecta a los grupos consonánticos latinos PL, FL y CL a principio de palabra. En la tabla de abajo vemos que, aunque no se producen cambios ni en francés ni en catalán, ambas de la familia galoromance, sí que se produce en italiano una vocalización del sonido de la ele en una yod (i semivocálica): chiave, fiamma, pieno.

En fonética diacrónica, una yod indica un proceso de palatalización. Palatalizar es mover el punto donde se apoya la lengua hacia el paladar. En gallego y en español, la yod desapareció tras completar la palatalización de la consonante anterior. En gallego dio el sonido africado postalveolar sordo /ʧ/ (la che), mientras que en español dio la lateral palatal /ʎ/ (la elle, pronunciada /ʝ̞/ en caso de yeísmo).

Latín
Francés
Catalán
Italiano
Gallego
Castellano
clavem
clé
clau
chiave
chave
llave
flammam
flamme
flama
fiamma
chama
llama
plenum
plein
ple
pieno
cheo
lleno

La palabra "chaira" llegó al castellano desde el gallego, donde además de afilador, significa "altiplano, llanura". También se usa como adjetivo (chairo/a) con el sentido de "igual en todas sus partes, sin desniveles" y, en el caso de un recipiente, "poco hondo". El origen de "chaira" estaría, supuestamente, en *chanaira, que a su vez vendría de *planaria, con el significado de "planicie".

Así, a partir de la llanura se bautizó una herramienta para alisar la hoja de de los cuchillos, y de la forma del afilador y su función se pasó a la idea de la masturbación. Y de ese acto solitario y placentero llegamos a los onanistas contemporáneos de las redes sociales, reyes de la superficialidad sin profundidad ni compromiso. ¿Es o no es esto una preciosa paja mental?

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Fuentes:

Los colores de nuestros recuerdos de Michel Pastoureau


Este libro me ha decepcionado. Me ha resultado entretenido, pero queda lejos de lo que esperaba. Pastoureau es un medievalista francés especializado en la historia de los colores. Ha publicado libros monotemáticos sobre el tema como Negro o como Azul: historia de un color. Descubrirlo en la estantería de una librería me resultó fascinante; leerlo, ya no tanto.

Veo la gran distancia que separa a los estudiosos españoles, franceses e italianos de los anglosajones, que acostumbran a ser multidisciplinares. Son abiertos de mente y atacan su objeto de estudio desde todos los ángulos posibles. Y siempre con una sonrisa, aplicando la máxima del docere delectando. Esto hace que sean especialmente buenos con los libros de divulgación.

Pastoureau escribe aquí una especie de biografía imitando el Je me souviens de George Perec, aunque sin ser tan breve y recopilando recuerdos en base a algún detalle cromático. Lo peor es que dedica muchas páginas a relatar su infancia, la vida de un niño bien tan poco interesante como consentido, en vez de incidir más en sus hallazgos.

Sus pinceladas de conocimiento escasean. Y cuando entra en materia, nos deja a medias. Recuerdo el capítulo titulado "Semáforos tricolores". Tras trazar rápidamente los orígenes de la señalización viaria, afirma que los primeros semáforos eran bicolores. Se pone a disertar sobre la oposición del rojo y el verde y... fin. Ni una palabra del ámbar.

¿Es interesante entender la oposición del rojo y el verde? Por supuesto. Pero el título me ha creado unas expectativas que no se han visto satisfechas. Luego están esos fragmentos en los que parece renegar del punto de vista científico porque "no ven más allá", pero luego se escuda en un patético "yo soy de letras" para tapar su falta de interés por entender las longitudes de onda.

Mi error fue confundir el libro con lo que no era. Son unas memorias, no un libro de estudio como otros que ha escrito Pastoureau. He aprendido cosas, pero pocas e incompletas. Me he sentido privado de otros puntos de vista que completen la compleja percepción individual y social de los colores. Decididamente, no he dado en el blanco.

Un lugar tranquilo de John Krasinski [CON Y SIN SPOILERS]


SIN SPOILERS

La premisa de una película de terror donde para sobrevivir hay que mantenerse en silencio me resultó interesante, pues uno espera que reste recursos cinematográficos como el sonido o los diálogos. Desgraciadamente, la idea no está bien desarrollada ni ejecutada. Para más inri, la mezcla de espantosos monstruos asesinos y edulcorado drama familiar no cuaja en absoluto.


CON SPOILERS

Todo se tuerce desde el principio. El mundo ya ha sido invadido y diezmado por unos monstruos ciegos que se guían por el sonido para cazar a sus presas. La familia protagonista, compuesta por un padre, una madre y tres hijos, está aprovisionándose en un supermercado. Al salir, el pequeño pretende llevarse un nave de juguete.

El padre le susurra que no puede ser. Es un aparato electrónico de esos tan agradables de regalar a los críos que emite sonidos sin parar. Es peligroso, podría atraer a las bestias. Pero, llámame loco, ¿y si simplemente no le ponen las pilas y ya está? No. Krasinski prefiere grabar esa "desgarradora" escena negándole el juguetito al nene. Trauma al canto, otro muñeco roto carne de psicólogo.

Su hermana mayor no quiere que el pequeñajo acabe en un diván, así que deja que se lo lleve de extranjis. A mitad del camino, el chaval de cuatro años, que, ¡ojo!, no va delante vigilado por sus padres sino el último, le enchufa las pilas a la miniatura del transbordador espacial y lo enciende. Unos pitiditos insoportables después, un bicho cruza fugaz el plano y se lo zampa.

¿La siguiente escena? Pues es el día 472 y la madre está embarazada. Mmm... ¿qué me estás contando? En mitad del apocalipsis, "luchando por la supervivencia", ¿deciden tener más hijos, pues los bebés pueden controlar perfectamente sus llantos? Es más, mucho guardar silencio y meterles miedo en el cuerpo a los niños, pero a la primera que pueden, raca-raca. Qué padres más zorros.

Es todo muy absurdo, aunque coherente con la manera estadounidense de entender las cosas. Los varios supervivientes viven cada uno es su casa, en su propiedad privada. Rezan en familia antes de cenar para mantenerse unidos, pero luego no se organizan ni se ayudan entre vecinos. ¡Joder, no vayamos a salvarnos y descubramos que un comunista se ha quedado con nuestro jardín!

Los protagonistas se han matado al extremo con ciertos detalles, como cubrir de arena todo el recorrido que va del supermercado a casa para evitar hacer ruido con sus pisadas. ¿Cuántos kilos de arena y cuánto tiempo necesitaron para hacerlo? Luego, en cambio, viven en un sótano de madera donde las tablas no paran de crujir. ¿Habéis pensado en poner unas míseras alfombras?

Lo que más me mata es la hija sorda. Explica por qué la familia conoce la lengua de signos pero... ¿cómo consigue ella saber que no está haciendo ruido? Desde el primer fotograma, a ningún espectador se le pasa por alto que ella va a ser la clave. Lo más cutre es que la solución esté (¡oh, sorpresa) en el audífono que le contruye el padre.

¿Me estás diciendo que, tras averiguar que los monstruos se guiaban por el sonido, no quedaba ningún ejército con un arma de ultrasonidos para aniquilarlos? ¿A nadie se le ocurrió esa revolucionaria idea? ¿Tiene que ser un sonotone de mierda que se acopla lo que haga hincar la rodilla a esos engendros sanguinarios? ¿En serio?

Hay tantas cosas mal... Saben que estando junto a un sonido mayor (una catarata, por ejemplo) resultan invibles para los alienígenas, pero no se aprovechan de ello más que para rodar un ñoña escena padre-hijo. La mujer da a luz en silencio en una bañera y al rato está recuperada luchando. Los bichos a veces escuchan una moneda que cae a un kilómetro y otras están al lado sin percibir nada.

El número de minutos dedicados a decir "Te quiero" en lengua de signos es demasiado. No estoy pidiendo a Schwarzenegger en ropa militar cubierto de barro, pero sí que la solución hubiera sido más original, que el desarrollo de los personajes hubiera sido menos cliché y pasteloso, y que los silencios hubieran sido más estremecedores que el asqueroso diseño de los extraterrestres.

Al final, no es más que otra peli de respingos tan escasos que queda tiempo para aburrirse. De esas en las que te preparas para el susto porque lo anticipas, ya sea por el hilo musical o por un plano típico del género. Y cuando llega, ni saltas un poco de la butaca. En todo caso, te tensas y aprietas un poco el nudillo pensando: "Ocho euros, ochos euros para esto". Ese pensamiento sí que da miedo.

Vengadores: Infinity War [SIN SPOILERS]


Y volví a caer en la tentación y a equivocarme. Llevaba tiempo esquivando las películas de superhéroes por aborrecimiento y aburrimiento, y creí que esta podría ser lo contrario. De ningún modo. Si los Vengadores 2: La era de Ultrón me aturulló por su número inacabable de héroes y de referencias que se me escapaban, en esta todo se multiplica:

  • Cambios de escenarios a cada pestañeo
  • Rayos y explosiones que nadie sabe de dónde vienen
  • Travellings que parecen ráfagas de ametralladora
  • Gente volando como misiles norcoreanos
  • Diálogos monosilábicos pero ininteligibles
  • Momentos de "y esto ahora a qué viene"
  • Escenas de amor tan cliché que hasta se repiten dentro del propio guion
  • Y acuérdate de este que salió en la escena post-créditos del tercer capítulo de la serie que terminó hace cinco años

Sin haber visto Thor 3 ni Doctor Strange, sin ni siquiera acordarme de las que ya he visto, pues esta telenovela va de camino de salir en la parrilla de mediodía de TV3, me sentía como un viejo (a lo mejor, parte del problema) viendo lucecitas sin enterarme de nada. Lo más divertido es revisar los cómics y darse cuenta que las películas son pan comido en comparación.

Como con el resto, no iba con grandes expectativas. Sólo quería pasármelo bien. Las gracietas tontas de los Guardianes de la Galaxia me arreglaron el día. Pero más allá de estas escasas risas, todo es una parida que se toma en serio demasiado tiempo (2h 40min para ser exactos). No digo que no deban rodarse pelis de superhéroes series, pero queda claro que el universo creado por Marvel las repele.

En temas de acción y batallas, he quedado defraudado. Hay tantos movimientos de cámara durante las peleas que parece que hayan contratado a los cámaras en una asociación de enfermos de Parkinson. ¿No saben que ya se inventó la steady cam? ¿O que existen otros recursos para transmitir dinamismo en las escenas? Buf, qué pereza seguir con esto. Me voy a dormir.


PD: Lo que es de traca es que con los Vengadores 2, se fue la luz en la calle del cine quince minutos antes de acabar la historia. Con esta, ha sido lo contrario. Al cuarto de hora de empezar, nos hemos quedado a oscuras. Y tardaron como cuarenta minutos en reanudar la proyección. Entramos a las 20:30 y salimos a medianoche. Horrible.

Filosofía empresarial


Tiene tela el tema del coaching y la programación neurolingüística, que llenan de palabros las jerga del nuevo entorno laboral, donde todo resplandece. Me ha parecido de traca un e-mail, del cual os copio dos fragmentos parciales aquí debajo y al final de la entrada.


O sea, como dijo un "filósofo griego", y entre paréntesis: Diógenes. Suena a tipo al que se le da bien pensar, gente culta. Diógenes de Sínope, famoso por vivir en un barril y despreciar a todo quisqui, especialmente a Alejandro Magno. De anécdotas suyas hay a porrillo, aquí un par:

  • Cuando Diógenes fue puesto a la venta como esclavo, le preguntaron qué era lo que sabía hacer, contestó: “mandar, comprueba si alguien quiere comprar un amo”.
  • Cuando le invitaron a la lujosa mansión le advirtieron de no escupir en el suelo, acto seguido le escupió al dueño, diciendo que no había encontrado otro sitio más sucio.

Además de la afirmación del correo de la compañía, hay otras tantas cuya autoría también se le han adjudicado. Y no sé si van muy en la línea que la empresa quiere transmitir...

  • “Gente mucha, personas pocas.”
  • “Cuanto más conozco a la gente, más quiero a mi perro.”
  • “Es preferible consolarse que ahorcarse.”


En el cuadro La escuela de Atenas de Rafael, tenemos en el centro de la pintura a los dos grandes pensadores griegos: Platón y Aristóteles. ¿Y quién está en su camino, tirado sobre las escaleras como un mendigo, pasando de ellos? Efectivamente, Diógenes.

Este es otro de las muchas apropiaciones que el mercado ha hecho de artistas y pensadores que apuntaban justamente en la dirección contraria, como en su día hicieron con el Ain't Got No, I Got Life de Nina Simone o el microrrelato Instrucciones para dar cuerda al reloj de Julio Cortázar.

Para que no se nos ocurra pensar en pedir parte del pastel cuando la cosa prospere, debemos tener bien claro que ganamos "como equipo" aunque los beneficios no se repartan. ¡Ni nos imaginamos cuánto se puede conseguir cuando cerramos el pico y dejamos que se apropien de nuestro trabajo! :D