Silvio José Rescatado


El quinto y último libro de Silvio José, el buen parásito después de Emperador, Faraón, Destronado y Enamorado no defrauda pese a que apuntaba a todo lo contrario. ¿Por qué?

Parece aceptable asumir que Paco Alcázar tiene un trastorno de orden compulsivo y está tan chalado como sus creaciones. No sólo se dedica a rotular meticulosamente con pincel las parrafadas de sus cómics sino que, cada vez que tiene que publicar un libro, él mismo se hace la maqueta (también a mano). ¡Y no es para enviársela al editor! Por lo visto, es alguna clase de "vicio solitario".

Cuando organizó los cuatro primeros volúmenes recopilatorios de Silvio José, seleccionó cada una de las historietas que debían incluirse, eliminando aquellas que consideraba menos inspiradas o que interrumpían la continuidad de arcos argumentales como, por ejemplo, la odisea del parásito en el exterior al ser expulsado de casa.

Rescatado se compone de todas aquellas tiras que no vieron la luz en los anteriores. Si el cuarteto conforma el itinerario completo del hikikomori español por excelencia en El Jueves, este quinto sería similar a los extras de un Blu-Ray, con la diferencia de que no se trata de un montón de morralla inútil que encargaron grabar a uno de los becarios durante el rodaje para engrosar el precio.

"Maquetillas" artesanales de Paco Alcázar

Rescatado es casi un anagrama del título propuesto inicialmente: Descartado. El original se desechó porque, según le indicó Astiberri, no era atractivo comercialmente. Alba Diethelm, coeditora de Caramba Cómics, les recomendó el nuevo título, que conserva el sentido con un cariz mucho más positivo. Desde luego, es más fácil vender el rescate de un náufrago que su cadáver recuperado de las aguas.

Por si le quedara alguna duda a los lectores, Alcázar dibujó un prólogo divertidísimo explicándolo donde un freak modelo estándar va a la tienda de Arquímedes (no el filósofo sino el librero que le consigue a Silvio todos el merchandising de Steven Seagal) y hace todas las preguntas pertinentes. Hay unas páginas al final explicando el origen del personaje; vamos, que Alcázar casi se siente culpable por venderlo.

Pero lo cierto es que no hay motivo alguno. Aparte de ciertos comportamientos anómalos que no encajan en la extravagante forma de ser del personaje, algunos dibujillos poco agraciados y unos chistes mal planteados y peor rematados... errr, vuelvo a empezar. Aunque hay historietas que se entienden que hayan sido sustraídas de los cuatro primeros, hay otras buenísimas que me han desencajado la mandíbula.

Me ha divertido muchísimo. Pese a tenerlos todos, este es el segundo que leo después de Enamorado. Tal vez sea ese prurito perfeccionista que los ha engendrado lo que siempre me haya tirado para atrás. Ves unos libros tan bonitos que piensas: "¡¿Los voy a tocar con estas manos?!". Pero hay que hacerlo porque el goce al pasar las páginas es tal que no importa que lo estés haciendo con guantes quirúrgicos.

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