Plum. Historias gatunas de Hatsumi Hoshino


En 2015, Norma Editorial empezó a publicar Plum. Historias gatunas.  Como el mismo título indica, se trata de un manga sobre gatos en la estela de El dulce hogar de Chi (Planeta Cómic) de Konami Kanata. A diferencia de Chi, Plum es en blanco y negro y está publicado en sentido de lectura occidental. Los volúmenes del manga de Natsumi Hoshino contienen 224 páginas por 8,50€ frente a los 12€ que cuestan las 165 páginas a color del cómic de Planeta.

El título original del manga es Kijitoraneko no Koume-san (Koume, la gata atigrada). Koume es Plum en la edición española, una decisión que puede venir influida por la edición francesa. No es un cambio tan aleatorio como pueda pensarse ya que los ideogramas de Ko-ume (小梅) significan pequeña ciruela o ciruelita; en inglés, plum. Lo mismo sucede con Ko-yuki (小雪), que recibe su correspondiente en inglés, Flake, copo de nieve (en japonés sería "copito de nieve", como la cabra de Heidi).

A diferencia de la versión gala, Norma ha decidido también cambiar las preciosas ilustraciones originales por otras mucho más sencillas. Soy el primero que se queja cuando el arte de la portada es muy diferente al dibujo del interior, pues conduce a engaño, pero confieso que cuando he visto las cubiertas japonesas he sentido bastante  envidia.

Cubiertas originales japonesas de los tomos de Plum

Plum es la mascota de Taku, un adolescente que todavía va al instituto y que vive con su madre, la señora Nakarai. Un día de lluvia, Plum encuentra un gatito abandonado, y lo trae a casa. Empiezan aquí una serie de situaciones cómicas donde interactúan los dos felinos, el pequeño Flake que es un nervio y la tranquila Plum, de manera análoga a lo que sucede en la historieta crossover de Chi con Gordita.

Ahondando más en las coincidencias, en los primeros capítulos aparece una chica que tiene un mapache que se llama Chi y que se enfrenta a Plum, saliendo victoriosa la gata. Vamos, si esto no está hecho a posta, demasiada serendipia veo yo aquí.

Al tratarse de episodios más largos (hasta treinta páginas), las tramas son menos sencillas que las presentadas en los manga de Konami Kanata, haciendo intervenir más a los humanos. El gato sigue siendo protagonista pero no siempre es el motor de la historia, encontrándonos tramas de la madre y el hijo. En este sentido, las historias son menos ligeras de leer (aunque no nos enfrentamos a Clarice Lispector, por supuesto).

El estilo de dibujo es el típico del shojo (manga para chicas adolescentes), muy detallista y con ojos muy grandes. Cuando la autora decide detenerse a hacer una ilustración de Plum, es alucinante. Mirando las portadas japonesas os podéis hacer una idea. Sin embargo, a diferencia de Konami Kanata su estilo es más impersonal. Hoshino no es un Akira Toriyama ni una Rumiko Takahashi, no es alguien cuyo trabajo reconozcas al instante.

En resumen, el cómic está bien pero no nos ha enganchado ni la mitad que El dulce hogar de Chi o La abuela y su gato gordo. La fórmula de Konami Kanata es de consumo fácil aunque, a la vez, sabe captar muy bien lo esencial, no hay nada superfluo en la trama. Haciendo un símil televisivo se podría decir que Konami Kanata es un programa muy bien rodado de reformas de casas mientras que Plum es su versión española, con los mismos guiones pero más largo y con menos personalidad.

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